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EXPERIENCIA DE UN ESPÍRITA ADOLESCENTE

 
Buenas tardes hermanos, hoy concluimos con el tiempo de reflexión y estudio que tenemos cada viernes, se me ha propuesto hacer un escrito para comentar mi experiencia en el centro, la cual ha sido muy cómoda y a mi parecer, eficaz. Antes de venir a ampliar mis conocimientos en este centro yo había nacido ya dentro de la doctrina espírita, y desde muy pequeño notaba que mis costumbres eran diferentes a las de los demás niños, gracias a eso tenía una percepción distinta. Leía los libros del señor Kardec que fueron muy introductorios en la materia que estudiamos, además de tener curiosidad por las sensibilidades que para las personas, generalmente se ven como dones o milagros que tienen pocos seres privilegiados, me gusta leer sus experiencias que pasan inadvertidas para la mayoría.
 
Pero tenía la sensación de que necesitaba algo más, no estaba llegando a toda mi capacidad de trabajo, era una sensación incómoda ya que sentía inquietud pero no sabía como eliminar esa preocupación. Llegó un momento de prueba en el que mis capacidades eran puestas a prueba y, aunque no me sentí con muchas fuerzas, inconscientemente, seguí hacia delante, pero la debilidad mental me afligió, regresaban los pensamientos dudosos y de miedo e incapacidad.
Cuando vine al centro, al entrar pude notar una atmósfera diferente en la que había una vibración más placentera, el cariño era abundante y las fuerzas se recargaron. Los conocimientos que se enseñaban en las clases eran también para pensar, no era un lugar en el que solo se recibiera, también había que dar tu opinión, que no solo era escuchada por los hermanos visibles, sinó que también había seres que venían a escuchar con la finalidad de encauzar sus pensamientos e ideas que tenían dispersas y ese hecho les atormentaba.
 
Solo el hecho de recibir esa buena energía era suficiente motivo para acudir al centro, pero por si no fuera suficiente, el conocimiento se te ofrecía, se te abrían las puertas de muchas oportunidades, a las cuales costaba mucho acceder, era una gran manera de hacer bondad.
En ese sentido me parece que yo he evolucionado de una gran manera y no creo terminar aquí, en este punto, me siento tan agradecido por todo lo que mis semejantes y “hermanos mayores” han hecho por mi bienestar que casi me parece muy poco el mostrar solo gratitud. Por eso quiero seguir aprendiendo y así poder ser yo el que ofrezca algo a los hermanos que necesiten ayuda.
 
Con este escrito creo que he dado a conocer un poco, de manera cercana, mi evolución y a mi parecer no solo puedo expresar eso, después de lo que se me ha ofrecido.
Con este ejemplo vemos que recibiremos ayuda cuando nos hace falta y que estamos en constante evolución, cada persona a su ritmo, sin presionarse ni hacer trabajo por encima de sus posibilidades.
A esto quiero agregar un mensaje de esperanza a mis semejantes, cuando sientas que te faltan las fuerzas, que cometes ciertos fallos, que te ves con el agua al cuello, si pides ayuda la recibirás y no cuando quieras, sino cuando la necesites, así que espera pacientemente su llegada.
También quiero animar a seguir del mismo modo, en este camino positivo de honradez y gratitud, así también destacar un sentimiento, el amor, la energía más poderosa y que debemos aprender a canalizar hacia aquellos que la necesitan.
 
Fidel